La Escuela Nueva de Colombia, es
un programa de educación laudable desde varios puntos de vista. Primero, se
debe considerar el impacto que produce en la comunidad rural. Los niños
aprenden partiendo del contexto en que se realizan los procesos educativos.
Aprenden haciendo. Además, el impacto que tiene en la comunidad al impulsar el
agro, es algo inusitado. Basta con imaginar un programa de educación que enseñe
a los niños y a la comunidad entera a cuidar el medioambiente. Un programa que
favorezca el aprendizaje considerando, en todo momento, las necesidades de cada
alumno. Un programa que se adapta al tiempo y a las necesidades de los alumnos
y de los padres (es decir, a sus condiciones particulares) es maravilloso.
Sin embargo, nuestro país no está
preparado para un programa de tal naturaleza. De implementarse, sin duda se
cometerían abusos de parte de la comunidad a los profesores o viceversa, habría
escasez de profesores capacitados para implementarlo –o quienes se arriesguen a
echarlo a andar. No existe la cultura adecuada para que se de un ambiente de
respeto mutuo, conciencia sobre el papel de los padres, los alumnos y los
profesores en los procesos educativos.
